Una resolución
firmada por el exministro de la Protección Social Diego Palacio permitió el
pago de facturas a las EPS sin que hubiera certeza de la información.
Una “catástrofe informática”. Así define la Federación
Médica Colombiana lo que sucedió con las bases de datos de los recobros al
Fosyga (Fondo de Solidaridad y Garantías) por lo menos desde 2005, cuando
empezó a ser manejado por el consorcio Fidufosyga. Éste tenía como misión
administrar los recursos que el Gobierno destina para reembolsarles a las EPS
los gastos en los que incurrieron, por prestarles a los pacientes un servicio o
un medicamento que no está incluido en el Plan Obligatorio de Salud (No POS).
Pero no sólo los llamados “recobros” estaban en manos de
Fidufosyga; el consorcio también era responsable de la auditoría de los datos.
El primer error, dice Óscar Andia, director del Observatorio del Medicamento de
la Federación, quien sostiene que la tarea de auditor no le corresponde a una
fiducia. Con esto se empieza a explicar el desastre informático.
En resumen lo que denuncia la Federación es que los
registros en medio magnético que envían las EPS al Fosyga para cobrar sus
facturas, no coinciden con los soportes físicos; lo que se suma a otras
irregularidades como recobros duplicados, recobros con valores unitarios
exorbitantes e innumerables errores al identificar los medicamentos. Sólo por
dar un ejemplo: mientras hubo miles de registros que eran recobrados a un
precio inferior de $500, lo que es inverosímil; el valor unitario de otros
medicamentos superaba los $100 millones.
El análisis detallado de esta situación lo viene haciendo la
Federación desde abril de 2010, cuando presentó un derecho de petición al
consorcio Fidufosyga solicitándole un informe detallado de los recobros pagados
entre los años 2007 y 2009. Inicialmente el consorcio negó esta solicitud
alegando la confidencialidad de la información. Entonces vino una tutela que
fue negada inicialmente, pero en segunda instancia se le dio la razón a la
Federación y se obligó a Fidufosyga a entregar los datos.
A partir de ese momento se empezó a desenmascarar el caos en
el que se estaban llevando las cuentas. En agosto de 2010, luego de analizar la
información, la Federación “detectó graves inconsistencias y solicitó nuevos
archivos libres de errores”. Encontró, por ejemplo, que se pagaron $490’043.227
por una muestra de 20 registros en los que en la casilla que debería ir el
nombre del medicamento aparece simplemente “0”; o que por una muestra de 90
registros, que fueron apuntados con la nota “sin nombre del medicamento”, se
desembolsaron $881’922.228.
Esas primeras pesquisas dejaron al descubierto otros
hallazgos preocupantes: en una muestra de 9.750 casos, en los que la cantidad
del medicamento suministrado fue igual a “1”, se pagaron $326.373 millones. La
pregunta que se hizo en ese momento la Federación fue: ¿cómo pudo Fidufosyga
pagar más de $300 mil millones en medicamentos de costos unitarios tan
absurdos? Y una perla más: existen recobros del mismo producto, el mismo día y
por valores muy elevados. Para mencionar un solo caso, está el de Novoseven®,
que registró 12 recobros el 28 de septiembre de 2009, todos por el mismo costo
aunque se tratara de cantidades diferentes. Apenas comenzaban los hallazgos.
En septiembre de 2010 la Federación recibió un nuevo CD con
la información “corregida”, según lo aseguró Fidufosyga, pero que al ser
analizada tenía las mismas inconsistencias; entonces se insistió en un tercer
envío sin errores. Para ese momento las investigaciones de la Federación ya
habían arrojado nuevos descubrimientos, como el de 41.470 registros que fueron
recobrados a un valor inferior al de una moneda de $500 o el de 675.896 recobros
con graves errores en los registros sanitarios.
El diciembre de 2010 el Consorcio Fidufosyga respondió
negando otra vez las inconsistencias y envió un tercer archivo. Con esto la
Federación reforzó sus tesis sobre enormes sobrecostos en los recobros, la
dominancia de algunas EPS, la existencia de medicamentos que siendo POS fueron
recobrados como No POS y otros tantos errores en la base de datos.
En febrero de 2011 hubo un hallazgo escandaloso: se
encontraron 21 recobros de Rituximab en los que el valor unitario de cada
ampolla era de $130 millones, cuando su precio regular en el mercado oscila
entre los $6 y los $10 millones. Fidufosyga argumentó que se trataba de un
error en su sistema. Finalmente, en octubre de 2011, el consorcio reconoció que
muchos de los registros físicos que llegaban al Fosyga no coincidían con los
magnéticos. Es decir, por primera vez aceptó el desastre que existía adentro.
Algo para resaltar aquí es que Fidufosyga señala que las
responsables de esas inconsistencias son las EPS. Y, además, afirma que ellos
“no tienen la facultad legal ni contractual para modificar los datos
suministrados por las EPS, ya sea en medio físico o magnético”. Lo que
significa que así fueran conscientes del error, no tenían las capacidades
legales para hacer correcciones.
Y peor aún, había una circular del 21 de noviembre de 2008 y
una resolución (la 5033 de diciembre 2008, firmada por el entonces ministro de
la Protección Social, Diego Palacio) que, según la Federación, avala de alguna
manera las inconsistencias entre los reportes magnéticos y físicos al exigir
que, a pesar de que no coincidieran las facturas, se desembolsara el dinero y
se hicieran los pagos.
El doctor Andia asegura que al tomar esta decisión el
Gobierno se amparó en una orden que acababa de dar la Corte Constitucional, en
la que exigían el pago de las facturas retrasadas. Sin embargo, dice Andia, esa
decisión de Diego Palacio “abrió las puertas a la corrupción. Se pagaban las
facturas sin que hubiera certeza de la información y, como existía ese hueco,
por ahí salieron todas las barbaridades que usted se imagine: cuentas que se
cobraban tres o más veces, valores de recobros descomunales...”, dice Andia.
“En otras palabras —reza el informe de la Federación— los
registros magnéticos de más de $5,8 billones en recobros (dato de la Supersalud
para los años 2007 a 2010), pueden tener valores unitarios exorbitantes, estar
duplicados o triplicados, no identificar adecuadamente los productos
recobrados, corresponder a medicamentos que siendo POS fueron recobrados como
No POS (y esto) con total legalidad, porque se respetó la normatividad
vigente”.
Fue sólo en la administración de Juan Manuel Santos que el
Ministerio tapó ese “hueco” y a través de la Resolución 2064, del 02 de junio
de 2011, exigió no hacer los pagos “cuando la información contenida en los
físicos del recobro no se ajusta a la información consignada en el medio
magnético”. Sin embargo, durante dos años se pagaron miles de facturas de las
que no se tiene ninguna seguridad. Según la Federación, hay un caso
contundente: el Fosyga pagó entre los años 2005 y 2010 la suma de $22.330’896.642
por recobros de factores antihemofílicos VIII y IX, que siendo POS fueron
recobrados como No POS, dinero que tendrá que ser reembolsado por las EPS.
Bueno, al ser un sitio de prueba dejo mi enlace por acá... espero no haya problema Fosyga
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